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La guerra del volumen en el Reggae estatal.

Posted on 16 Julio, 2012 in Sin categoría by ACR Crew

“¿Que guerra? ¿Que pasa?”

Dejádme que me explique:

El mastering.

El mastering es un procesado del audio que se aplica generalmente a un archivo estéreo, esto es, a la mezcla de un disco.

La realización de este procesado es compleja dado que aúna la técnica y el gusto, la ciencia y el arte.

A nivel funcional, estos podrían ser sus principales puntos:

1. Dar una cohesión a todas las canciones del disco. Se trata de que no suenen unas más bajas, y otras más altas, que no haya unas muy agudas, otras muy graves. Se busca que el oyente no tenga que levantarse a tocar ningún ajuste del reproductor al ir pasando de canción en canción.

2. Situar el disco en el entorno del mercado. No es deseable que haya mucho salto de volumen entre el disco a masterizar y la media de lo que hay en el mercado, o muchos agudos, o muchos graves…..Se busca que el oyente no tenga que levantarse a tocar ningún ajuste del reproductor al cambiar de un disco a otro.

La guerra:

En esta ocasión me voy a centrar en un problema relativo a la masterización. Un problema muy concreto y que tiene una importancia crucial en la producción musical. Se trata de la guerra del volumen, también conocida como loudness war.

El mundo del sonido está experimentando este problema, que a mi juicio es producto de la des coordinación y del “quítate tú para ponerme yo”.

La masterización da la posibilidad de hacer que un disco suene más alto que otro.

Bien. Para entender de que quiero hablar, pongámonos en la piel de una discográfica, de un productor o incluso de una banda, de hace  un par de décadas.

Llega el momento de la masterización y el encargado de ella os dice:

“Oye… procesando el sonido con unos aparatejos, puedo hacer que suene más alto, así cuando alguien pinche vuestro disco, se oirá más fuerte, más potente. Llamaréis la atención del público y os prestarán más atención”.

“Oye… pues parece buena idea. Pónme un par de decibelios más fuerte”.

“Si además os doy un poco más de agudos, también tendréis un sonido más llamativo, dado que el oído humano, tiende a ser más sensible a estas frecuencias.”

“Bueno… pues dale un poquito, si. Queremos que la gente alucine con nuestro disco.”

Pasa un tiempo, y a ese mismo estudio de mastering le llega otro cliente, pero ahora, en lugar de un par de dBs más alto, quieren sonar 4dBs más fuerte, ya que todo el mundo ha empezado a masterizar y a dar esos 2dBs más de volumen, y para causar el mismo efecto, ahora son necesarios 4dBs, y algo más de agudos, siempre vienen bien para causar el efecto buscado.

Pasa más tiempo, y el proceso se repite y se repite, y llegamos a nuestros días, donde nos encontramos con discos con un sonido inaguantable.

Volvemos al estudio de mastering, y preguntamos al ingeniero:

“Oye… ¿pero que ha pasado? Ahora ya no hay manera de sonar más alto que los demás, y la calidad del sonido, es una pena. Y si decido sonar bien, mi disco se quedará con menos volumen, y se oirá más bajo. ¿Que hago? Y, ¿Por qué ha pasado esto?”

“Yo os pregunté… quisisteis volumen… y luego más volumen… yo creía que…”

Pues vaya. Vaya respuesta…

La compresión:

El problema es que para obtener más volumen, hay que aplicar unos cambios al sonido, que lo van deteriorando.

Todos sabemos que la música se compone de altibajos en el volumen. Hay momentos en los que hay silencio, o momentos con muy poco volumen, y momentos de mucho volumen.

Por ejemplo, en un tema roots, con un ritmo one drop, el tempo 1 de cada compás, es un momento débil, ya que el batería solo está tocando el charles (chaston). Pero (contando que cada beat es una negra, dando un tempo de unos 70bmps) en el tempo 2, el batería cae con bombo y aro a la vez, y es un momento fuerte.

Podemos verlo en esta imagen de un ritmo de Style Scott.

El concepto de este procesado “maravilloso” para obtener más volumen, es bastante sencillo, veamos:

La jugada es que si somos capaces de recortar en volumen las partes más fuertes, podemos una vez hecho esto, subir el volumen a toda la canción.

Entonces fijamos un umbral de recorte, y procedemos:

Las partes más fuertes han sido recortadas, mientras que las más débiles siguen como estaban.

Ahora viene la parte buena. Podemos subir el volumen.

Incluso, podemos ajustar los máximos de la señal, a la máxima capacidad de volumen del archivo, esto es, a full scale.

En resumidas cuentas, este es el efecto que tiene sobre el sonido la técnica que permite subir el volumen, llamada compresión dinámica.

Ahora, todos los golpes suenan a una intensidad muy parecida. Pero no solo eso. Además, el timbre del sonido también ha variado, debido a los procesadores.

 

La filosofía:

Ya hemos visto la parte técnica del asunto. Pero, ¿hay algo más?

Si en su día solo hubieran subido solo esos 2dBs, y no se hubiera entrado en una guerra o competición, no habría pasado nada.

Si en su día, solo ese grupo se hubiera dedicado a subir y subir el volumen, tampoco habría pasado nada.

El problema es que lo que hacemos, no solo nos incumbe a nosotros mismos, si no que afecta a nuestro entorno. Esa es la parte de la filosofía que se olvidó en este asunto.

Si yo me compro un coche contaminante porque tengo dinero, no pasa nada. Pero si todos nos compramos un todo terreno, y además queremos ponerlo a prueba por el monte los domingos, el resultado nos incumbe a todos.

Pues con el volumen, a pasado parecido.

Si todos los grupos masterizan sus discos a un volumen muy alto, de alguna forma están obligando a los demás grupos a seguir su estela, porque de no hacerlo, no sonarán fuerte, y el público interpretará que no es una buena grabación.

Por eso creo que, bajo el papel que tengo el honor de tener, que es el de haber masterizado una parte muy grande de los trabajos de música jamaicana del estado, debo hacer (al menos) tres cosas:

1. Explicar al público en general, que más volumen no significa mejor sonido.

2. Explicar que en todo esto de la guerra del volumen, hay una competición insolidaria para con los demás grupos.

3. Actuar como regulador impidiendo esa escalada de volumen.

Es este tercer punto el que “me llena de orgullo y satisfacción”, pues con más de 100 discos regulados, he aportado a establecer unos estándares de volumen más racionales que en el resto de géneros.

El valor rms:

El nivel de volumen de un disco es muy difícil de determinar, pero existe una herramienta que nos da una idea aproximada. Se trata del valor rms, o valor eficaz de la onda.

Teniendo en cuenta que el máximo valor de rms que puede tener una onda es 0dBFs, esto es, cuando esté al máximo todo el tiempo, podemos obtener lecturas de las canciones y aproximarnos a su sensación de volumen. Si el máximo es 0dBFs, los valores quedan comprendidos entre 0 y “menos infinito”.

La situación actual:

La filosofía que he ido llevando estos años, ha sido la de mantener esos niveles de rms entre -12dBFs y -14dBFs, entendiendo que es un buen compromiso entre volumen y calidad.

A nivel internacional, conozco casos donde si que se ha entrado en la guerra del volumen. Por ejemplo, me comentaba Roberto Sánchez que el sello Blood and Fire, había sucumbido, y que son numerosas las reseñas que tienen demasiado volumen. Así que miré un poco en mi discoteca y me encontré con el disco de Cornell Campbell, I shall not remove, del año 2000.

Pude comprobar que en efecto, el valor rms anda en la zona  de -11dBFs.

Otro caso es el de VP Records. El disco de Capleton, I ternal fire, VP Records, año 2010, sube hasta -8,5dBFs, lo cual ya, a mi parecer, me parece un claro error en la filosofía de hacer música.

La conclusión:

Bajo mi punto de vista, aquellas bandas que estéis pensando en masterizar vuestro disco, estáis en la  situación de uniros a mi causa (y la de muchos más, claro), siendo solidarios y comprendiendo que formamos parte de una comunidad.

Obviamente, podéis no masterizarlo conmigo, solo faltaría una arrogancia tan grande por mi parte.

Lo que os pido es que penséis en las consecuencias que tienen vuestros actos en los demás grupos y bandas, y que apostéis por la calidad y la solidaridad.

Aprovechad que se ha asentado un standar de volumen en el Reggae estatal, -12/-14dBFs de rms (medición pure, no AES17), para olvidaros de competiciones absurdas y hacer música con sentido y sentimiento.

Si queréis saber más, podéis visitarme en www.euridia.net